Una visión humanista
Un espíritu con una visión humanista inspira y motiva la trayectoria profesional del académico e investigador del Departamento de Física Raúl Pérez Enríquez.
El universitario recibirá la Medalla de Oro en Química Hadrónica, otorgada por la Asociación Científica Santilli-Galilei, en Londres el 5 de julio de 2008.
Expresó que recibir ese galardón le significa una gran satisfacción porque refleja una muy importante etapa de su vida.
Dio a conocer que la medalla la recibirá en una ceremonia especial en el Imperial Collegue de Londres donde se refrendará su contribución histórica al estudio de la Química Hadrónica.
“Quiero hacer extensivo este reconocimiento al José Luis Marín Flores (+) quien fue director y asesor de la tesis de doctorado, lo mismo que Raúl Riera Aroche, codirector”, concluyó.
Pérez Enríquez confesa una profunda influencia de Albert Einstein, Galileo Galilei y Leonardo Da Vinci.
A DaVinci lo calificó como un gran ser humano por desarrollarse en todas las áreas del conocimiento, con contribuciones muy importantes en el área de la física y las ciencias.
Citó también al reconocido físico, Carlos Graeff, así como su maestro Luis de la Peña, también humanista y luchador social de la Facultad de Ciencias.
Echó a volar imaginación
Raúl Pérez Enríquez nació en 1949 en la Ciudad de México y desde niño recibió una decisiva motivación de su señor padre, Román Pérez Azuela.
Recuerda que lo llevaba al aeropuerto para que observara cómo despegaban e iniciaban el vuelo los aviones, así como a museos y otros escenarios.
“De pronto me vi que iba a ser físico y luego ya desde el bachillerato empecé a interesarme en esta disciplina”, comentó.
Estudió y egresó de la Facultad de Ciencias de la UNAM y luego trabajó diez años en el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares dentro de las áreas de Medicina Nuclear y la de diseño de plantas nucleoeléctricas.
También participó en la evaluación de proyecto de Transferencia de Tecnología del Plan Nuclear que fue cancelado.
La lucha
De esa época no olvida su experiencia dentro del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear (Sutin), especialmente cuando impulsaban una propuesta sobre desarrollo tecnológico.
“Ahí discutíamos la necesidad de que se desarrollara un plan de desarrollo de la industria nuclear con capacidades propias, impulsando un gran proyecto”, dijo.
Desde ese entonces, acotó, quedó marcado su trabajo profesional y el interés por la vinculación con la problemática social.
Insuficiente apoyo
Pérez Enríquez, como la mayoría de quienes realizan investigación, lamenta que las políticas públicas no apoyen lo suficiente este renglón prioritario para el país.
“Hay regateo de recursos para impulsar la investigación y su desarrollo; ello con todo y que hay capacidad para impulsar importantes investigaciones en México”, señaló.
Además, mencionó otro factor negativo en cuanto a que no existe un desarrollo industrial, sino más bien una “industrialización”, porque afirma que el primero implica la capacidad de reproducción de esa industria, “en tanto, sólo tenemos traslado de maquiladoras de fábricas”.
Consideró que en muy pocos sectores hay realmente un desarrollo de investigación como en la industria el cobre, pero en otras es nulo.
Estableció que la industria debería tener capacidad con la integración de grupos de investigación, pero que desafortunadamente no sucede así, citando el caso de Teléfonos de México que se basa en la investigación y tecnología del extranjero.
Remembró cuando en México se impulsó el proyecto para formar a cuadros profesionales con estudios de posgrado, pero desafortunadamente esa política no estuvo aparejada con una política que los apoyara vinculándolos a la producción.
Por ello, dijo, ante la falta de una visión clara y apoyos presupuestarios a esta área, muchos talentos se han ido al extranjero y ya no regresan.
“No correspondió con un desarrollo de vinculación donde se pudieran incorporar a todos esos talentos con posgrado, quedando desaprovechados; de ahí que tuvieron que buscar trabajo en otras áreas y no en donde pudieran desarrollar todas sus capacidades adquiridas”, opinó.
Pérez Enríquez consideró que la industria minera debería tener un instituto del cobre auspiciado por las empresas, por ejemplo de Cananea y Nacozari, incorporando la capacidad humana con investigaciones en superconductores de alta temperatura que contienen alto hidrógeno.
“Tendríamos investigación avanzada, porque de otra manera no se hace”. Reiteró que es un ejemplo concreto de que si hubiera una política de desarrollo real, “otra cosa nos cantaría”.
Sus estudios de posgrado
Raúl Pérez Enríquez llegó a principios de los 80 Hermosillo para trabajar en el Instituto de Investigaciones Nucleares y desde entonces ha desarrollado su vida profesional.
Luego en 1986 se incorporó a la Unison para impartir clases en distintos departamentos de la institución, como los de Matemáticas, Física, Ingeniería, entre otros.
En el 2002 realizó su Maestría en Física dentro del Departamento de Investigación en Física, desarrollándola junto con José Luis Marín Flores, teniendo de director de tesis a Riera Aroche.
Fue el 30 de agosto de 2004 cuando aprobó su examen con el tema “La molécula de hidrógeno confinada a nanoestructura”.
El doctorado lo inició el mismo año, terminándolo en agosto del año en curso, titulándose con el tema “Estudio de algunas propiedades de la Molécula de Hidrógeno usando el Modelo de los Tres-Cuerpos de Santilli-Shillady Modificado”.
Finalmente, tras terminar su proceso de doctorado y reiniciar sus actividades en el Departamento para formar a jóvenes de nuevo ingreso a través de la Física básica, también se dispone a desarrollar y crear grupos de investigación.
Reconocimientos
Por su trayectoria ha recibido los reconocimientos de Alumno Distinguido por la Unison en el 2003 cuando estudiaba la Maestría y el más reciente, La Medalla de Oro en Química Hadrónica que le otorgó la Asociación Científica Santilli-Galilei con sede en Londres.
Es bueno saberlo
Además de su trabajo científico, Pérez Enríquez es escritor de ciencia ficción y apasionado de la arqueoastronomía, especialmente el monumento neolítico Stonhenge, de la Edad del Bronce situado cerca de Amesbury en Wiltshire, Gran Bretaña.
Le gusta además la obra de Maurits Cornelis Escher, quien experimenta con diversos métodos de representar en dibujos de 2 ó 3 dimensiones espacios paradójicos que desafían a modos habituales de representación.
Su obra literaria incluye el libro “Las Aventuras del Taquión por el Espacio-Tiempo” (1997) y una serie de cuentos que puede leer aquí:
http://didactica.fisica.uson.mx/~rpereze/Textos/KubajoTR.pdf
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